Belén Arjona-No habrá más perdón
Cuando el frío azota el cuerpo, no hay mas remedio que abrigarse para poder combatirlo...si ese frío anida en su interior ningún ropaje lo hará entrar en calor, por más calor externo que reciba nunca aliviará su frío...forman la escarcha helada cristales diminutos y afilados, clavados en sus anhelos mas profundos, mas íntimos y más necesitados de calor que nunca, creando una morada impropia del fin pretendido, ese fin, idolatrado y endiosado por sentimientos propios de una ilusión y una pasión sin riendas, sin medidas...por mas que se revuelve ante el dolor de ese frío, mas se clavan los afilados cristales de la incertidumbre, mas frío, mas humedad...pronto aparecerá el moho en esa humedad, cubriendo aún más si cabe su interior de oscuridad, tapando cualquier diminuto resquicio de luz, de esperanza...adaptarse al nuevo hábitat o dejarse morir, abandonarse o reaccionar, pensar en no perder más trozos de vida que los que ya se sacrificaron anteriormente por causas parecidas, desgajándola sin piedad, negándole el premio...las continuas indecisiones como puñales helados, los mismos que dañan enfriando el mas cálido sentimiento de vida, arruinando aquello que dictaba el corazón, su lenguaje, aquel que sólo entenderá quien aprecie su sutil voz...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





No hay comentarios:
Publicar un comentario